Asociación de Personas con Lesion Medular
y
otras Discapacidades Físicas
 
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SENSIBILIDAD. ALTERACIONES

La lesión medular no se limita sólo a la pérdida de movilidad sino que se acompaña de alteraciones en la sensibilidad.
 
Estas alteraciones pueden variar desde la pérdida absoluta de toda sensación en la parte del cuerpo que queda por debajo de la lesión, perdiéndose la capacidad de notar el frío y el calor, el tacto o incluso la sensibilidad para el equilibrio, y la conciencia de la posición corporal, lo que sucede en las lesiones completas. En las lesiones incompletas sólo se pierde alguna de ellas parcialmente, o que queden zonas sensibles junto a otras anestesiadas.

Pueden existir también trastornos por exceso, que algunas zonas tengan una sensibilidad excesiva y el individuo note un dolor desproporcionado ante el más mínimo roce de la zona afectada.

Esta pérdida de sensibilidad, unida a los procesos de degeneración de los tejidos que han perdido su inervación, hace que la integridad de la piel se vea expuesta a numerosos factores que la pueden dañar, y producir en ella úlceras, heridas y quemaduras. Además, la pérdida de sensibilidad, unida a la osteoporosis que antes hemos comentado, facilita las fracturas ante traumatismos que pueden pasar incluso desapercibidos por el paciente.

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano. Es el que protege a todos los demás de los agentes externos como el frío o el calor, los gérmenes o la desecación. En los pacientes con lesiones medulares, la piel pierde parte de su elasticidad y de su resistencia, además de sufrir presiones y los traumatismos antes señalados. Ante un aumento de temperatura o un corte, por ejemplo, el individuo puede no sentir el dolor y se produce una quemadura o una herida antes y con una gravedad mayor que en la piel normal.

Otro riesgo importante es el de las úlceras por presión o escaras. Al no existir control sobre la posición del cuerpo ni sensibilidad, se apoyan continuamente las misma zonas de la piel, lo que hace que el riego sanguíneo se interrumpa en esa zona y la piel se necrose (se muera) y se produzcan úlceras de distinta gravedad. Las ulceras se forman en los salientes de los huesos, y en general, en todas las zonas de apoyo, que hay que revisar todos los días.

 
 
 
 

 




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