Asociación de Personas con Lesion Medular
y
otras Discapacidades Físicas
 
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ESPASTICIDAD

La espasticidad es un tipo de aumento del tono muscular, que acompaña a las lesiones neurológicas. A veces produce una gran rigidez y deformidad de los miembros, sobre todo en lesiones incompletas, y puede acompañarse de espasmos (sacudidas de los músculos) dolorosos y molestos.

Existen diversos tratamientos, farmacológicos, quirúrgicos y de otros tipos para tratarla, pero a pesar de ellos suponen un grave problema e interfieren de forma importante en el proceso rehabilitador. Las movilizaciones cuidadosas de los miembros paralizados, realizadas diariamente, y, a ser posible, por el propio paciente, y diversos cuidados, como la colocación del paciente en posturas correctas, o las férulas para las manos, pueden ayudar a paliar esta situación y evitar las deformidades. También existen remedios caseros como el frío aplicado en los músculos contracturados o los baños de agua caliente para relajar los miembros.

OSTEOPOROSIS

La Osteoporosis es la pérdida de calcio del hueso, que se produce en los lesionados medulares como consecuencia de la inmovilidad junto con otros factores, y predispone a graves fracturas con traumatismos (golpes o torceduras) mínimos. Se puede evitar o disminuir mediante el ejercicio físico diario y la bipe- destación, en aparatos como el plano inclinado o, si la lesión lo permite, la mar- cha con aparatos. Esto además de evitar la osteoporosis en parte, favorece la función respiratoria, renal e intestinal, además de mejorar la autoestima y contribuir al bienestar general del individuo.

CRISIS VEGETATIVAS

La Disrreflexia Autonómica, o Crisis Vegetativa, es una importante complicación que pueden sufrir los pacientes con niveles superiores a D6. Precisa un tratamiento urgente. Consiste en un aumento agudo de la presión arterial que puede llegar a cifras muy peligrosas. Este aumento de la presión arterial se debe a una serie de mecanismos complejos que no vamos a detallar, pero que consisten en una respuesta desordenada de la médula a un estímulo dañino situado en alguna parte del cuerpo bajo el nivel de la lesión, generalmente una distensión de la vejiga o el intestino, una infección de la piel o la orina, etc.

Se produce muy rápidamente, y el paciente suele notar un importante dolor de cabeza, con congestión y sudoración en la parte superior del cuerpo, a veces náuseas, visión borrosa, o escalofríos. Se puede colocar una sonda vesical, por ser ésta la causa más frecuente de disrreflexia, y también comprobar el estado del recto, pero lo más urgente es acudir de inmediato a un médico para que establezca el tratamiento adecuado.

Esta complicación es mucho más frecuente en los primeros meses tras la lesión, y va disminuyendo con el paso del tiempo.

TROMBOSIS VENOSA

En los pacientes agudos, y durante mucho tiempo después de la lesión, existe riesgo de que, por la falta de movilidad, la sangre se trombose en las venas de las piernas (Trombosis Venosa Profunda), lo cual es una complicación muy grave, por que los trombos pueden soltarse y llegar a los pulmones (trom- boembolismo pulmonar), produciendo incluso la muerte del paciente.

Actualmente existen medicamentos para prevenir este problema, que normalmente se administran a todos los lesionados medulares durante varios meses tras la lesión y consiguen evitar casi completamente este riesgo. No obstante, se debe seguir una constante observación de las piernas del paciente, su coloración y aumento de tamaño, y realizar mediciones frecuentes de las mismas durante el ingreso de los pacientes.

 
 
 
 

 




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