Asociación de Personas con Lesion Medular
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otras Discapacidades Físicas
 
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LESIÓN MEDULAR

Hay diferentes tipos de lesión medular y su gravedad depende de la altura en que se produce la lesión, si es completa o incompleta, la causa de la misma y otros factores acompañantes. Se irán diferenciando unas de otras en los siguientes apartados, y así como una implicación sobre cómo explicar las posibilidades de recuperación funcional en cada caso.

ANATOMÍA

La médula espinal es un órgano del sistema nervioso central. Se encarga de conducir las señales del cerebro hacia el resto de los órganos y miembros del cuerpo, y, al revés: suben por ella las señales desde la periferia al cerebro.

El sistema nervioso controla todos los procesos que suceden en el cuerpo humano: los movimientos de los brazos y las piernas, la función del intestino, el sistema urinario y la respiración, la respuesta sexual, y también los procesos vegetativos como el sudor, la temperatura o la tensión arterial. Todo lo que ocurre en el organismo es controlado por el encéfalo por medio de la médula espinal y los nervios.

La médula, el cerebro, y los demás componentes del sistema nervioso central están formados de millones de células y fibras nerviosas; este conjunto es de tal complejidad que aún no se conocen muchos de los procesos que dirigen su funcionamiento o sus enfermedades, ni cómo llevar a cabo su reparación o tratamiento en caso de daño.

La interrupción de las vías nerviosas produce parálisis de los músculos, pérdida de la sensibilidad y alteraciones en la función de los diversos órganos que quedan desconectados del control cerebral. La desconexión puede ser producida por un traumatismo, como un accidente de tráfico, (que es la causa más frecuente), o por enfermedades que afecten a la médula. Sin embargo, la médula espinal no sólo es un simple cable que transmite información, sino que además es capaz de modificarla en cierto modo, en combinación con el cerebro o incluso por sí misma; esto explica muchos de los síntomas que sufren las personas que tienen la médula dañada, como el dolor o los espasmos, que parecen difíciles de entender si se piensa en la médula sólo como mero transmisor.

Igual que el cerebro se encuentra dentro del cráneo, la médula también está protegida por una estructura ósea, la columna vertebral, que baja desde el cráneo hasta la pelvis. La columna está compuesta por vértebras, siete en el cuello (cervicales), doce en el tórax (torácicas o dorsales, que son las que se articulan con las costillas) y cinco lumbares (en la parte más baja de la espalda.) Más abajo está también el hueso sacro, formado por cinco vértebras unidas, que no se mueven entre sí.

La médula se decide en niveles, que son cada una de las secciones de donde salen los nervios, dos sensitivos y dos motores en cada nivel. Cada par de nervios, que corresponden a un nivel, llevan y reciben impulsos de una parte determinada del organismo.

Explorando los músculos y la sensibilidad del paciente, el médico puede saber, más o menos, la altura donde se sitúa la lesión y su extensión dentro de la médula. Si existen dudas, se pueden realizar distintas pruebas que ayuden en el diagnóstico, como radiografías, resonancias magnéticas o electromiogramas.

 
 
 
 

 




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